Martirios

También conocida como Santa Liberada, rogó al Señor que la convirtiese en un ser repulsivo para no romper el voto de castidad secretamente contraído en su infancia. Wilgefortis se opuso a los deseos de su padre el rey, y se empeñó en desaparecer a base de ayunos antes que acceder al matrimonio con el rey pagano de Sicilia.

El Señor premió su tenacidad con una lustrosa barba.

Cuando el rico siciliano la vio por vez primera, flaca como un rosario envuelto en cenizas, huyó inmediatamente con la dote para la muchacha. Sobre ella cayó la ira del padre decepcionado.

El Señor premió su triunfo sobre la carne con muerte en cruz.
Hace ocho días pudimos encomendarnos a Santa Wilgefortis, patrona de las malcasadas.

(Descanonizada en 1969)

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