Undisclosed recipient

María se acostó una noche con M. (de monsieur) H y acabó en Berlín cuatro meses después. El hacía recopilaciones de cintas que luego llamaba «La salchicha feliz» y hablaba en un tono increíblemente bajo y lentísmo. Nunca le oímos hablar en alemán. Tampoco nos dijo su nombre verdadero.

 

Ya había publicado dos novelas cuando llegó allí. Algo más que tampoco dijo.

 

Ella no tenía el más mínimo interés en las historias, pero quería hacer cine. Era cuestión de tiempo y esfuerzo no alcanzar la meta. Y no la alcanzó.

 

Nunca he movido un dedo por encontrarla, a pesar de que me dejó tres direcciones escritas en el reverso del envoltorio dorado de un paquete de Fortuna. Aunque si tuviera que describirlo de alguna forma, diría que he estado buscándola siempre. Esa ha sido al menos la sensación.

 

¿Por qué? Quizás porque me enseñó a Pina Bausch.

 

No. No me interesa la danza y quizás menos la videodanza. Creo que tiene más que ver con los cigarrillos, los carretes caducados y Darío Argento.

 

Hoy la he encontrado en el correo (undisclosed recipient).
1245 xyzStrasse
Berlin

 

No sé si responder o seguir buscándola.

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