Tribu y Capital

Los hombres salían a cazar y regresaban con las manos llenas unas veces y otras con menos. Algunos sabían qué era necesario acechar, pero otros necesitaban que las mujeres les dijéramos qué era lo que debían cazar.

Cuando volvían había que despiezar, limpiar y preparar para la venta. Entonces eran otros hombres los que se llevaban las piezas y las vendían al mejor precio.

Apenas nos llegaba una mínima parte de los beneficios para subsistir y poder seguir limpiando, preparando y dirigiendo la caza.

Pero como no sabíamos nada de armas nunca se nos ocurrió salir a cazar.

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