Microblogging

Mi ombligo, sin duda, es el más hermoso. Aunque una persona seria y con aspiraciones como yo no debería admitirlo. Mi ombligo, más bien, es interesante. Sus pliegues me ofrecen sutiles y sugerentes contrastes de color, sombra y textura, y no alcanzo a ver el final, lo que me promete horas y horas de improductivo enmimismamiento junto a mis pares.  

(hoy podemos exhibirnos un poco más y conocernos un poco menos) 

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