Casquivanas

, con la cabeza vacía, ligera de cascos, esto es, de cabeza, era un defecto involuntario atribuible exclusivamente a mujeres –explicaba uno de los varios profesores que tuve tiempo ha–, porque la inteligencia, el entendimiento, la potencia de los sesos eran algo grave y pesado –cabezas bien amuebladas, de ahí–.

Yo me distraía entonces pensando en cómo chocarían entre sí esos muebles en caso de tornado, voltereta, vendaval o simple revolcón.

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